Valles Calchaquíes


Los Valles Calchaquíes conforman uno de los circuitos turísticos más visitados de Argentina, donde hermosas localidades como Tafí del Valle, Amaicha del Valle, Quilmes, Santa María, Cafayate y Cachi, entre otras, ofrecen enriquecedoras experiencias.

Para visitar los Valles Calchaquíes, región histórica-geográfica que comparten TucumánSalta y Catamarca, es recomendable empezar por Tafí del Valle, hermoso pueblo de altura que además de contar con el Dique La Angostura y numerosas montañas a su alrededor, ofrece al visitante estancias ruralesmuseos históricosturismo aventura y visitas temáticas. Luego, siguiendo por RP 307 se llega al Abra del Infiernillo a 3042 msnm, desde donde se obtiene una panorámica vista del Valle de Tafí con el mítico Cerro Ñuñorco de fondo.

 

A partir de este punto el paisaje cambia sustancialmente: de un valle húmedo pasamos a un ambiente árido que nos acompañará por el resto del viaje. Bajando hacia Amaicha del Valle, donde se lleva a cabo la Fiesta Nacional de la PachaMama (Madre Tierra) nos encontramos con el Observatorio Astronómico de Ampimpa, el cual es recomendable visitar de noche y con reservas previas.

 

A pocos kilómetros de Amaicha del Valle se encuentra Santa María del Yokavil, una de las ciudades más importantes de Catamarca. Esta ciudad, con gran desarrollo de infraestructura es el eje de los Valles Calchaquíes hacia el Sur: desde este punto se puede acceder a la Puna por Hualfín, o bien bajar hacia Andalgalá pasando por la mina Pirquitas, donde se produce Rodocrosita, la piedra del Inca.

 

Volviendo por Ruta 40 y antes de llegar a Cafayate, Salta, se accede a las Ruinas de Quilmes en la provincia de Tucumán, un impactante complejo habitacional precolombino reconstruido en la década del 70 y antiguamente habitado por los Indios Quilmes, testigos directos de la historia Argentina y Sudamericana a través del avance de los conquistadores españoles. En el complejo, los guías (en su mayoría descendientes de los primitivos pobladores) nos ayudan a comprender la cosmovisión andina.

 

Colalao del Valle, la siguiente parada en nuestro recorrido es un apacible pueblito de montaña, dedicado a la cosecha de nueces y a la producción de vino patero dulce. A sólo 8 km al Oeste, sobre la Sierra de Santa María se encuentra El Pichao, otro poblado indígena que alcanzó importante desarrollo cultural a partir de la elaboración de dulces regionales.

 

Ya en la Provincia de Salta, se llega a Cafayate. El reemplazo del monte por plantaciones de vid nos anuncian las cercanías de la localidad con mayor capacidad hotelera de los Valles Calchaquíes. En Cafayate, además de las pinturas rupestres, protegidas por su entorno natural de difícil acceso, debe visitarse alguna bodega para conocer el proceso de elaboración del vino. Desde Cafayate se puede bajar por la Quebrada de las Conchas, un paisaje con caprichosas formas geológicas talladas en las areniscas rojas que nos lleva a la Ciudad de Salta pasando por Coronel Moldes y el Dique Cabra Corral. Sin embargo, también podemos optar por seguir por la Ruta 40 hacia el Norte en dirección a Cachi pasando por Angastaco y San Carlos, tesoros de la arqueología andina.

 

Cachi se puede acceder desde Cafayate o también directamente desde Salta subiendo por la Cuesta del Obispo. Cuando se elige este segundo acceso, se obtienen vistas panorámicas incomparables. Desde Piedra del Molino se observa el camino zigzagueante que sube por un valle fértil. Desde este punto podemos acceder al Valle Encantado o dirigirnos, por el Parque Nacional Los Cardones y la Recta Tintín hacia Cachi.

 

Cachi deleita por su construcción colonial, su fina gastronomía andina y su inigualable Museo Arqueológico. Desde esta localidad se realiza un paseo hasta Cachi Adentro, donde se puede apreciar la pintoresca actividad del secado de pimientos. Todos los paisajes se encuentran enmarcados por el imponente Nevado de Cachi, montaña de 6380 mts. de altura.

 

Si seguimos hacia el Norte, pasamos por La Poma, tesoro arqueológico de los Valles Calchaquíes y última localidad importante de los mismos. A partir de este punto la cuesta se hace más pronunciada para llegar a uno de los pasos vehiculares más altos del mundo: el Abra de Acay, a más de 5000 msnm. Del otro lado del Abra ingresamos a la Puna, siendo San Antonio de los Cobres la primera ciudad en este especial y hermoso circuito.

 

Más Información sobre los Valles Calchaquíes:

Entre los valles intermontanos de clima seco y templado del Norte Argentino se encuentran los Valles Calchaquíes. Esta sucesión de valles con orientación Norte-Sur se encuentra en la transición entre Yungas húmedas y desiertos puneños en las Provincias de TucumánCatamarca y Salta. Estos valles, que albergaron a las culturas precolombinas más desarrolladas de la región, fueron el escenario de encarnizados combates durante el período colonial. Por su riqueza cultural, histórica y paisajística, los Valles Calchaquíes llaman a ser recorridos por la mítica Ruta 40 (Ruta Nacional 40) para degustar su exquisita gastronomía y excelentes vinos.

 

Si bien Tafí del Valle no forma parte de los Valles Calchaquíes, este pintoresco paraje enclavado en un valle seco de las Yungas, constituye su entrada natural. Los Valles Calchaquíes tienen su límite sur en el Abra del Infiernillo, entre Tafí del Valle Amaicha del Valle. En este sector, hasta la localidad de Cafayate, los Valles están estructurados en torno al Río Santa María y se enmarcan con las cumbres calchaquíes al Este y el borde oriental de la puna al Oeste. En Cafayate, el Río Santa María confluye con el río Calchaquí para formar el Río de las Conchas que baja por la atractiva Quebrada de las Conchas hasta el Dique Cabra Corral. El sector norte de los Valles están estructurados por el Río Calchaquí que nace en el Abra del Acay, por donde se accede a la localidad de la PunaSan Antonio de los Cobres.

 

El clima de los Valles Calchaquíes es templado y seco. Los inviernos suelen ser rigurosos y presentar ocasionales nevadas. Los veranos, en cambio son templados y concentran toda la lluvia de la región. Sin embargo, lo que distingue a los Valles son los cielos límpidos a lo largo de todo el año. El clima favorece el desarrollo de una vegetación de desierto, dominada por cactus que, en el caso de los cardones, adoptan forma columnar. Este clima se combina con suelos arenosos y deleznables para producir paisajes inolvidables: la erosión hídrica y eólica desnudan y exhiben estratos geológicos de los más variados colores y con las formas más caprichosas como en las fantásticas Quebradas de las Conchas y Quebrada de las Flechas.

 

Durante más de 8 mil años diversas culturas andinas fueron ocupando la región. Si bien las primeras culturas fueron cazadoras con escaso desarrollo cultural, al momento de la llegada de los españoles, las culturas calchaquíes exhibían una organización social altamente jerarquizada. Estas culturas estaban dedicadas al cultivo del maíz y la papa y la cosecha de algarrobas que se dan en los vergeles húmedos del desierto. Debido a la abundancia de indígenas, recurso muy apreciado por los conquistadores, los españoles fundaron numerosas ciudades, muchas de cuyas construcciones en adobe han llegado hasta nuestros tiempos. En 1562 los aborígenes, liderados por el cacique Juan Calchaquí se levantaron en contra del dominio español. Fue el inicio de una guerra de cien años en la que los aborígenes demostraron su valor. Sin embargo, esta guerra quedó totalmente cerrada con la derrota de los nativos y el exilio de los Indios Quilmes desde su fastuosa ciudad a la Provincia de Buenos Aires.

 

Los vestigios de estas culturas precolombinas se encuentran por todo el valle, en forma de construcciones de notable factura como las Ruinas de Quilmes hasta vasijas de fina terminación con motivos zoomorfos. Muchos de estos objetos se encuentran en museos de diferente importancia, destacándose los de Cachi y Santa María.

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