Puna del Norte Argentino


Región tan deslumbrante como inhóspita, sus encantadores paisajes de altura la llenan de lugares soñados que invitan a recorrerla a través de su enorme extensión que atraviesa Catamarca, Salta y Jujuy.

La Puna Argentina corresponde al sector Sudoriental de un macizo que en Bolivia se llama Altiplano; y en Chile, Puna de Atacama. Esta unidad geográfica se encuentra al Oeste de las Provincias de Jujuy, Salta y Catamarca.

 

Hacia el Este la Puna está limitada y aislada por las Sierras Pampeanas y las primeras estribaciones de la Cordillera de los Andes, mientras que al Oeste se encuentran algunos conos volcánicos, hoy inactivos, muchos de los cuales, además de figurar entre las cumbres más altas de toda América, marcan el límite con Chile.

 

Antofagasta de la Sierra es la principal localidad de la Puna Austral dentro del territorio Argentino. Esta ciudad de Catamarca, que creció al amparo de la minería, es un tesoro arqueológico intensamente estudiado. Para llegar a Antofagasta de la Sierra se debe pasar por Hualfín, sobre la Ruta Nacional 40, donde se empalma con Ruta Nacional 43. El camino transita por planicies flanqueadas por volcanes de diferentes colores. Sobre el Oeste se vislumbran algunos de los cerros más altos del continente, todos por encima de los 6000 metros de altura.

 

Antofagasta de la Sierra se ingresa por el escorial del Volcán Antofagasta, sobre el cual se construyeron impactantes fuertes incaicos. Antofagasta se encuentra en las proximidades del Volcán Galán, cuyo cráter es el más grande del mundo y en su interior se encuentran numerosas lagunas de altura llenas de flamencos puneños.

 

Desde Antofagasta se puede seguir la misma ruta que, después de atravesar salares con aspecto de infinitos, nos llevan hasta Tolar Grande ya en la Provincia de Salta.

 

Desde Tolar Grande, siguiendo la Ruta Nacional 27 hacia el Oeste se llega hasta el Volcán Socompa, en cuya base se encuentra el Paso Internacional Socompa. Desde la planicie que circunda el Volcán Socompa se aprecia el imponente Cerro Llullaillaco, en cuya cumbre se encontraron las ofrendas humanas incaicas que actualmente se exhiben en el Museo Arqueológico de Alta Montaña en la Ciudad de Salta.

 

Hacia el Este de Tolar Grande se llega a San Antonio de los Cobres, la ciudad más importante de la Puna Salteña. Surgida a las sombras de la minería, San Antonio de los Cobres es actualmente un importante centro turístico al que se puede acceder directamente desde Salta por la Quebrada del Toro.

A todas las bellezas naturales que circundan San Antonio se debe sumar el Viaducto La Polvorilla, una obra de ingeniería de dimensiones monumentales. Desde allí se puede seguir hasta Chile por el Paso de Sico después de atravesar los Salares del Rincón y de Cauchari. Otra alternativa es dirigirse hacia el Norte hasta llegar a las Salinas Grandes compartidas por Salta y Jujuy.

 

Las Salinas Grandes, que son una continuación de la rica Laguna de Guayatayoc, constituyen un atractivo turístico por la inmensidad y homogeneidad del blanco deslumbrante.

 

Desde las Salinas Grandes hacia el Oeste se encuentra el Paso Internacional de Jama, que concentra el mayor tráfico binacional entre Argentina y Chile. Hacia el Este, por camino totalmente asfaltado, las Salinas Grandes se conectan con Purmamarca a través de la panorámica Cuesta de Lipán y a través de Purmamarca con la Quebrada de Humahuaca. Hacia el Norte de las Salinas Grandes en la misma Puna se encuentran pueblos y paisajes netamente puneños.

 

Entre los pueblos se destaca Casabindo, un pequeño poblado que todos los años cobra vida durante el Toreo de la Vincha, en el que afortunadamente no se derrama sangre de ningún animal. La Laguna de los Pozuelos, con su rica avifauna, destaca entre los espectáculos visuales.

 

Esta Región Norte de la Puna perdió importancia con la reducción de la actividad minera a lo largo de los años pero se encuentra íntimamente vinculada con la ruta de la Quebrada de Humahuaca por numerosos caminos transversales.

 

Más Información sobre la Puna del Norte Argentino:

Concretamente, la Puna es una meseta elevada con una altura media que ronda los 3500 msnm. Estructuralmente forma parte del sistema andino, a pesar de que su núcleo está constituido por rocas más viejas, las cuales se plegaron, fracturaron y elevaron durante la orogenia andina.

 

En tiempos geológicos, la puna presentó un activo vulcanismo que hoy se manifiesta como géiseres, aguas termales o como conos volcánicos de los más variados colores. El altiplano está surcado por cordones montañosos orientados de Norte a Sur, que lo dividen en cuencas alargadas y planas.

 

Debido a la falta de pendiente el agua no escurre por lo que se forman lagunas temporarias o permanentes en las que se depositan sales dando lugar a la formación de salinas y salares.

 

El clima de la Puna es árido ya que los vientos húmedos del Atlántico precipitan en los faldeos orientales de los Andes y cuando llegan a la Puna están secos. Por ello es considerada un desierto de altura que recibe menos de 200 milímetros anuales de precipitación. Esta sequedad, sumada a la escasez de atmósfera produce importantes amplitudes térmicas diarias –más de 30º entre el día y la noche-.

 

Las lluvias de la Puna , que generalmente se producen en forma de nieve, se concentran en el verano.

 

Dos características climáticas de la Puna deben ser tenidas en cuenta antes de visitarla: 1) al ser una planicie, los vientos no encuentran obstáculos por lo que en ocasiones son permanentes y muy secos y 2) la insolación es muy alta a lo largo del año y puede producir daños en la piel sensible y poco acostumbrada.

 

El clima desértico favorece el desarrollo de una vegetación particular. En extensas áreas con escasa topografía domina la estepa arbustiva con plantas de poca altura dispersas.

 

Algunas de las especies vegetales más comunes son la tola, tolilla, añagua y rica rica. En ocasiones, las laderas pedregosas son cubiertas por el amarillo de los iros, una gramínea punzantes. Inmersos en esta vegetación desértica se desarrollan bofedales, vergeles con alta productividad y baja tasa de descomposición a lo largo del año por lo que acumulan materia orgánica. Estos bofedales, humedales de altura son fuente de vida no sólo vegetal sino también animal. En ambientes terrestres con disponibilidad de agua se forman bosquecillos abiertos de queñoa, cuyos troncos de crecimiento tortuoso están decorados con un llamativo color rojo.

 

Entre los animales típicos de la Puna se deben mencionar las vicuñas que forman grandes rebaños fáciles de ver, así como el suri. La llama es la principal especie doméstica, utilizada como animal de carga, para la producción de lana y de carne. En los humedales se destacan los característicos flamencos, como la parina chica, grande y de James, patos como la guayata y pato puna y gallaretas cornuda y grande.

 

La Puna Argentina es rica en historia precolombina: en esta extensa planicie, donde merodeaban manadas de animales de mediano porte se desarrollaron diversas culturas. Desde cazadores rústicos que vivían en aleros y cazaban con arco y flecha hace más de 10.000 años, pasando por culturas agro-alfareras de gran desarrollo hasta la conquista incaica en la víspera de la llegada de los españoles, la Puna muestra vestigio de todo un abanico de culturas. Los españoles que ingresaron en el Norte Argentino preferían transitar por el alto, donde la orientación era fácil.

 

Durante la época de la colonia, la Puna fue la ruta de comercio entre el Alto Perú y el puerto de Buenos Aires. Sin embargo, gradualmente, esta ruta fue perdiendo espacio.

 

En el siglo XX la minería y la llegada del ferrocarril hicieron vislumbrar a la Puna tiempos de grandeza. Esas promesas se desvanecieron gradualmente.

 

Hoy día la Puna es un desierto con muy poca población y con un gran potencial turístico por sus incomparables paisajes.

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